El notario es no sólo quien hace del testamento un documento público, sino que ayuda con su experiencia y saber a buscar las soluciones a nuestros problemas personales y patrimoniales más importantes a la hora del fallecimiento: 

¿Cómo proteger a la viuda de las reclamaciones de los hijos? 

¿Cómo evitar problemas entre los hijos a la hora de repartir los bienes que se les dejan? 

¿Cómo suceder en los bienes o en los negocios?


 Y a su vez como establecer acuerdos entre los herederos a la hora de adjudicarse los bienes de sus padres, la responsabilidad por deudas, los posibles derechos de los acreedores...